La salud no se compra, la salud se vive

01-03-2017

Alejandro nos comenta que la forma en la que percibimos la realidad es un factor determinante para la salud. El cómo vivo mi vida y las condiciones del entorno en el que estoy, tienen una gran influencia en nuestro cuerpo. Digamos que esta percepción, cuyos límites están dados por el las creencias de cada individuo, va a permitir la entrada de información al cerebro a través de la psique, dentro de cierto marco de referencia, y éste producirá cambios electro químicos en los órganos como respuesta a tales interpretaciones.

La salud no se compra, la salud se vive.

Entrevista a Alejandro D. Gatti

Alejandro nos comenta que la forma en la que percibimos la realidad es un factor determinante para la salud. El cómo vivo mi vida y las condiciones del entorno en el que estoy, tienen una gran influencia en nuestro cuerpo. Digamos que esta percepción, cuyos límites están dados por el las creencias de cada individuo, va a permitir la entrada de información al cerebro a través de la psique, dentro de cierto marco de referencia, y éste producirá cambios electro químicos en los órganos como respuesta a tales interpretaciones.

La ciencia siempre ha estado en contra de la relación entre la mente (los pensamientos) y el cuerpo, siendo su argumento que la enfermedad se basa en un malfuncionamiento orgánico causado por agentes malignos, cuyo propósito es el de destruir. Esto no es así. Nos han inventado esta idea so pretexto de un vil negocio de fondo: La venta de medicamentos para financiar la industria farmacéutica. Puesto que la enfermedad es otra cosa, la salud no se compra, la salud se vive.

 

¿En qué se basan estas afirmaciones? ¿Puede explicarnos un poco más por qué saber vivir es sinónimo de salud?

La enfermedad no es lo que nos hicieron creer que era. Enfermar no es tan malo como pensamos. La “enfermedad” nos está dando información respecto a necesidades de cambio en nuestra Vida. Tras haber tomado contacto con el descubrimiento de las 5 Leyes Biológicas del Dr. Ryke Hamer, mi vida ha cambiado completamente. Estos descubrimientos han dado coherencia y sentido a muchas de las preguntas que tenía respecto a la pérdida de la salud.

Perder la salud es una consecuencia de arrogarse al sentido de pertenencia a la Naturaleza. Aunque en realidad nada se pierde, sino que sucede algo que me muestra  que es lo que debo cambiar. Las 5 Leyes Biológicas son el Macro-marco de referencia de todo ser vivo. Estas leyes son de tal vitalidad que desconocerlas nos ha llevado a malinterpretar las manifestaciones del cuerpo y a llamarlas “enfermedades”.

Cuando se conocen estas Leyes ya nada es igual, puesto que todos sabemos que una Ley es una Ley, y podemos comprender las consecuencias de “violarlas”. Las 5 Leyes descubiertas por Hamer nos enseñan que la Naturaleza siempre se ha ocupado de protegernos, pues somos sus hijos y como tales, nos cuida.

 

¿De qué tratan las 5 Leyes Biológicas?

Son Leyes que dan real crédito científico a los procesos del organismo mal llamados “enfermedades”. Cuando el cuerpo “enferma” está emitiendo señales, está hablando su propio lenguaje. Puesto que el propósito biológico que nos ha legado la Madre Naturaleza es el de evolucionar como especie, cosa que hemos hecho durante millones de años, no hay más camino que ese: Evolucionar. Cuando enfrentamos situaciones en nuestras vidas que nos “ponen en peligro” como especie (shock o traumas que amenazan nuestra supervivencia), la Naturaleza nos asiste con programas especialmente diseñados para poder continuar en vías de este propósito fundamental.

Estas 5 Leyes biológicas son el Alma de una nueva forma de hacer Medicina, que más que Medicina bien podría llamarse una Nueva Forma de Auto-Conocimiento.  En tiempos del Hakim Ibn-Sina – Avicena, El Príncipe de los Sabios-, allá por el año 1000, uno de los médicos más grandes que ha existido en el Oriente y quizá en el mundo entero, se sabía perfectamente que no se curaban enfermedades, sino que se daba atención al enfermo. Esta atención se brindaba con el permiso del paciente, quien daba su consentimiento para que los hakimes le acompañaran en su proceso. Ya en estos tiempos se sabía que el ser humano transitaba un camino de trascendencia, trascendencia que lo llevaría a la perfección. Las enfermedades eran consideradas obstáculos para alcanzar esa perfección y se producían, no por factores externos y ajenos al individuo, sino por “la propia imperfección del Alma”.

Hoy, luego de que estas Leyes Biológicas salieran a la luz de la humanidad, podemos afirmar que hay dos maneras de vivir la vida: En conflicto o en entrega. La primera forma es una especie de convención Contra-Natura. Se llega aquí por la vía de la ignorancia o por la vía de la necedad, creando una enorme resistencia a la naturalidad. Así el individuo vive situaciones traumáticas que generan respuestas fisicoquímicas en aras de la readaptación, donde todo el organismo se ve obligado a manifestarse en vías de la restauración de la normotonía biológica. Aquí se “viola” este Macro-Marco de referencia y la Naturaleza debe asistir a la persona.  

En cambio cuando se vive en entrega, hay más naturalidad, más armonía y entonces este Macro-Marco de referencia biológico no debe esforzarse por “cuidar” al organismo viviente. Aquí se opta por Crecer en la propia fuerza de la evolución.

En verdad que estos desabrimientos nos ofrecen un panorama completamente diferente al que estamos acostumbrados como pacientes. Puedo observar en estas 5 leyes Biológicas una propuesta clara y concreta que nos invita abandonar el miedo que nos inunda ante las enfermedades, para proveernos así de una claridad de mente, de emociones y de espíritu que nos permita restaurar la armonía en todo plano, devolviéndonos así el control nuevamente de nuestras vidas en un camino de búsqueda de sentido.

 

¿Está Ud. diciendo que la solución es aprender a Vivir? ¿En qué nos equivocamos?

Estoy diciendo que debemos dejar de sobrevivir y comenzar a vivir. Nuestros sistemas de creencias, los que generalmente se instalan en nuestros primeros años de vida, hasta los 7 años de edad, e incluso durante la gestación, son los condicionantes de una determinada forma de relacionarnos con el mundo. Dependerá de estas estructuras que se forjan en el nido, en el seno familiar primario, el cómo percibiremos la realidad. Por ello resulta fundamental comenzar el trabajo desde muy temprano, desde la gestación misma.

Nuestra relación con el medio estará signada por estas primeras experiencias de vida, y ellas determinarán la mayor parte de nuestro esquema de supervivencia. No es que nos equivoquemos en cómo vivimos nuestra vida, sino que tenemos que comprender muy bien cómo funcionan estas Leyes naturales, para no “pecar” de arrogantes.

Hablo de arrogancias por la sencilla razón de la importancia excesiva que solemos darnos a nosotros mismo por sobre todo. También por la tendencia de adjudicarnos ciertos estados de superioridad, en la irresponsabilidad que conlleva ignorar que la propia existencia es mucho más grande que nosotros.

Hamer nos regala este maravilloso descubrimiento, afirmando que es la propia Naturaleza la encargada de asistirnos con programas especiales para garantizar nuestra supervivencia. ¿Cómo podríamos desafiarlas? ¿Cómo arrogarnos a ellas? Sin duda somos Naturaleza, pertenecemos a ella, tanto como a nuestro sistema familiar. Sólo que la Naturaleza es un campo más amplio que el sistémico familiar. Es el gran Organismo que nos contiene a todos, como una enorme telaraña donde se ha tejido la existencia y la Vida.

 

¿Podemos hacer prevención con las 5 Leyes Biológicas?

Sin dudas la vida es simple, lo es. Dependerá de cada individuo, y de su percepción individual acerca de la misma (percepción que siempre está impregnada, sin dudas, por los “traumas biológicos”). ¿Quién puede decir que su percepción de la realidad no ha sido “construida” por la propia vivencia de situaciones de conflicto?

Si comprendemos que todo shock traumático biológico, activa nuestro sistema autónomo para ponernos en alerta y estar preparados para contra-atacar o para escapar, estaríamos en mejor posición para tomar decisiones en nuestra vida. Es la mera COMPRENSIÓN un activador de cambio, de crecimiento. ¿Es esto prevención o no? ¡Que cada uno se responda a sí mismo!

“Imaginemos qué le sucedería a un conejo si, cuando ve llegar al zorro, en lugar de escapar se pone a pensar: ¡Oh, el zorro…! ¿Cuál será la mejor escapatoria? En su lugar un comportamiento de supervivencia sensato, para la adaptación y el mantenimiento de la especie, se activa en asistencia a esta urgencia.”(La enfermedad es otra cosa – Marco Pfister y Simona Cella – Ed. SecondoNatura)

El más importante recurso que se presenta en estas circunstancias es, sin más, la oportunidad de cambiar ante una concreta necesidad de re-adaptación. Es así como puede uno conocerse mejor. A través de estas supuestas “enfermedades”, podemos tener una oportunidad en concreto para el auto-conocimiento. Es por medio de la comprensión que se vuelve uno conciente y que se puede, en efecto, eliminar todo el miedo causado, en la mayoría de los casos, por el no-saber. ¡Claro que este saber no nos exime de todas las posibles re-activaciones!

No olvidemos que, como manifestaciones de la Naturaleza, no podemos escapar de las Leyes que la rigen. Las leyes biológicas son eso, Leyes. Y cuando uno se “enfrenta a una Ley, debe saber de sus limitaciones frente a ellas. ¡A nadie se le ocurriría tirarse de un décimo piso, creyendo que puede “violar” la Ley de la gravedad! Con los descubrimientos de Hamer es igual, ante estas Leyes somos insignificantes puntadas en la trama de la existencia. Pero, ¿podría el gran tapiz de la existencia ser tal, en ausencia de cada puntada?

 

¿Podríamos decir entonces que una Nueva Medicina sería el Auto-Conocimiento?

Absolutamente. De eso se trata. Seguimos ignorando el llamado a la trascendencia, en todos los sentidos, poniendo esa responsabilidad de la que hablábamos afuera de nosotros mismo. Cuando puedo comprender cabal y sinceramente mi implicancia con la evolución y mi lugar de pertenencia a un sistema mucho más grande que mis propias demandas egóicas, puedo dejar de resistirme y cambiar. Este cambio es la base de todo crecimiento. Cuando el trauma del estrés demanda mi energía en pos de resoluciones tras resoluciones de conflictos, automáticamente ya no dispongo de esa energía para crecer.

Sin dudas vivimos como podamos, pero cultivemos siempre la intención de incrementar nuestro estado de Conciencia mediante la Comprensión. La comprensión reduce un factor muy nocivo que siempre nos quita la claridad de nuestras decisiones: EL MIEDO. Sin miedo hay más oportunidades de coherencia, de honestidad con la

El desafío es COMPRENDER profundamente, en vías de un sincero AUTO-CONOCIMIENTO que me permita CRECER SIN MIEDO dentro del Macro-Marco de Referencia denominado Naturaleza. Todo crecimiento alberga un estado que le es inherente: La Trascendencia Evolutiva.

¿Será este camino, un puente hacia un estado de Conciencia más amplio?

Precisamente eso es, un puente. Uno puede quedarse en la orilla de la hipnosis o atravesarlo hasta la orilla de la libertad.

Cuando nos acostumbramos a algo, cuando “resolvemos” de acuerdo a ciertos patrones de comportamiento automatizados y auto evasivos, el resultado evidente es “siempre el mismo”: la repetición sin sin comprensión. 

Es por eso que es necesaria una real des-hipnosis del ser humano. Y esta des-hipnosis no es ni más ni menos que el desvelamiento, que el auto-descubrimiento más allá de los límites de la pertenencia. Un proceso de purificación y transformación de todos los deseos en auténticas necesidades. Des-hipnotizarnos es trascender.

Creamos toda clase de mecanismos para alejarnos de nosotros mismos. Mucho nos cuesta comprender el significado de lo que en verdad representa una vida de Conciencia donde poder hacernos cargo de nuestra individualidad. Cuando un atisbo de comprensión nos muestra lo necios que somos, somos capaces de generar cualquier tipo de reacción, incluso escandalosa, con tal de sostener la somnolencia y la hipnosis. Y es que este estado de “trance” nos provee de una cierta seguridad, o a menos esos queremos creer. La seguridad de la pertenencia, de la identidad. ¿Qué será de este pobre ser humano si no encuentra un “cohesivo” que garantice la aceptación por identificación?

Sin embargo la más maravillosa transformación se produce cuando “somos revolucionarios y rebeldes”. Y digo rebeldía en términos de experiencia e indagación. ¿Cómo puedo saber, si no soy capaz de permitirme el beneficio de la duda? La alquimia sucede cuando “rompemos el molde” y nos damos cuenta de la “falsa seguridad de la burbuja”. Lo que sucede es que estamos acostumbrados, hemos estado practicando la “distracción” durante mucho tiempo, y ahora somos expertos en no hacernos cargo.

Cruzar este puente nos hace libres. Somos premiados así con la auténtica libertad de Ser Bio Concientes.

 

 

Entrevista a Alejandro D. Gatti,

Lic. en Psicología Transpersonal,

Terapeuta 5 leyes Biológicas, Escritor,

 para Diario Nueva Era de Argentina

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